Demasiada gente incapaz de comprender que "sensible" no es sinónimo de "débil" o "vulnerable". Un material puede ser sensible a los estímulos externos pero sólido y perdurable. Una persona puede ser sensible a las cosas del mundo y a los gestos, palabras y silencios de los demás, y al mismo tiempo fuerte y adaptable. La sensibilidad no tiene nada que ver con el sentimentalismo, la sensiblería o la fragilidad, como insisten en creer todos esos pobres cínicos y nihilistas con sus armaduras de vidrio, demasiado transparentes al ojo atento, vulnerables de veras al golpe que en el ángulo justo las hace añicos el día menos pensado. La sensibilidad, en lo personal, lo social, lo artístico o lo inanimado, no es otra cosa que ventaja, capacidad de registrar e interpretar la experiencia vital en todo su detalle, posibilidad de una respuesta más profunda y plena al medio y a los semejantes. No tiene nada que ver con la debilidad ni con la vulnerabilidad, que van por otro lado y pueden coincidir o no en un ser o un material sensible. Ni siquiera ante los golpes más duros se quiebran los seres y materiales sensibles cuya naturaleza es fuerte y adaptable. Aunque demasiada gente obtusa sea completamente incapaz de comprenderlo, condenada a registrar e interpretar siempre una porción tan mutilada de la experiencia vital. Gente "fuerte" en apariencia, pero ajena a la resiliencia, esa cualidad especial y casi inagotable de muchos seres y materiales sensibles.
resiliencia.
1. f. Psicol. Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.
2. f. Mec. Capacidad de un material elástico para absorber y almacenar energía de deformación.
No he conocido a nadie que fuera capaz de alegrarse como ella de las cosas sencillas de la vida: personas y animales, estrellas y libros, todo le interesaba, y su interés no se basaba en la altivez, en la pretensión de convertirse en experta, sino que se aproximaba a todo lo que la vida le daba con la alegría incondicional de una criatura que ha nacido al mundo para disfrutarlo todo. -Sandor Marai-
No es nada de tu cuerpo
No es nada de tu cuerpo
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos, fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro. No es tu boca -tu boca que es igual que tu sexo-, ni la reunión exacta de tus pechos, ni tu espalda dulcísima y suave, ni tu ombligo en que bebo. Ni son tus muslos duros como el día, ni tus rodillas de marfil al fuego, ni tus pies diminutos y sangrantes, ni tu olor, ni tu pelo. No es tu mirada -¿qué es una mirada?- triste luz descarriada, paz sin dueño, ni el álbum de tu oído, ni tus voces, ni las ojeras que te deja el sueño. Ni es tu lengua de víbora tampoco, flecha de avispas en el aire ciego, ni la humedad caliente de tu asfixia que sostiene tu beso. No es nada de tu cuerpo, ni una brizna, ni un pétalo, ni una gota, ni un grano, ni un momento.
Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.
Jaime Sabines
Cuando uno elige el camino de la creación, se expone a la fractura, al silencio, a la nada. No creamos para que nuestra obra sea reconocida. La vida nos suele traer más sillas vacías que respuestas, y sin embargo seguimos, como sigue el árbol, la madre o la sed. No tenemos otra alternativa, llamadlo anatomía de equilibrista, certeza de vuelo o diamante. Esta es la senda que nos dura toda la vida. Eusebio Priego