jueves, 22 de noviembre de 2018

Rafael Cadenas

Tú apareces,
tú te desnudas,
tú entras en la luz,
tú despiertas los colores,
tú coronas las aguas,
tú comienzas a recorrer el tiempo como un licor,
tú rematas la más cegadora de las orillas,
tú predices si el mundo seguirá o va a caer,
tú conjuras la tierra para que acompase su ritmo a tu lentitud de lava,
tú reinas en el centro de esta conflagración
y del primero
al séptimo día
tu cuerpo es un arrogante
palacio
donde vive
el
temblor.

RAFAEL CADENAS. Gran poeta venezolano nacido en 1930 en Barquisimeto.

Marguerite Yourcenar



Nunca sabrás que tu alma viaja

Dulcemente refugiada en el fondo de mi corazón,

Y que nada, ni el tiempo ni la edad ni otros amores,

Impedirá que hayas existido.

Ahora la belleza del mundo toma tu rostro,
Se alimenta de tu dulzura y se engalana con tu claridad.
El lago pensativo al fondo del paisaje
Me vuelve a hablar de tu serenidad.

Los caminos que seguiste, hoy me señalan el mío,
Aunque jamás sabrás que te llevo conmigo
Como una lámpara de oro para alumbrarme el camino

Ni que tu voz aún traspasa mi alma.
Suave antorcha tus rayos, dulce hoguera tu espíritu;

Aún vives un poco porque yo te sobrevivo.

-Marguerite Yourcenar-
(8 de junio de 1903 - 17 de diciembre de 1987)

domingo, 16 de septiembre de 2018

Sergi Bellver

Cada elección implica una renuncia y cuanto más ambicioso es el cambio, más grave la pérdida que conlleva. Quien no lo acepte y pretenda conservarlo todo no madurará nunca, sea una persona, un colectivo, una sociedad o una cultura.

Aiko Ko Tom Waits

Hoy me he guardado el corazón en el bolsillo, para tenerlo más a mano.
Y no me ha ido mal. ;-)



sábado, 13 de enero de 2018

Fernando Pessoa, Nip Katúa



Para ser grande, sé entero: nada

tuyo exageres o excluyas.

Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres

en lo mínimo que hagas

Por eso la luna brilla toda

en cada lago, porque alta vive.

Fernando Pessoa

Fernando Pessoa
Imagen: Nip Katua

domingo, 12 de noviembre de 2017

Marguerite Yourcenar - Los Inmortales



Nunca sabrás que tu alma viaja

Dulcemente refugiada en el fondo de mi corazón,

Y que nada, ni el tiempo ni la edad ni otros amores,

Impedirá que hayas existido.


Ahora la belleza del mundo toma tu rostro,

Se alimenta de tu dulzura y se engalana con tu claridad.

El lago pensativo al fondo del paisaje

Me vuelve a hablar de tu serenidad.


Los caminos que seguiste, hoy me señalan el mío,

Aunque jamás sabrás que te llevo conmigo

Como una lámpara de oro para alumbrarme el camino


Ni que tu voz aún traspasa mi alma.

Suave antorcha tus rayos, dulce hoguera tu espíritu;


Aún vives un poco porque yo te sobrevivo.


-Marguerite Yourcenar-


El Fantasma y la señora Muir una película de Mankiewicz

"Cómo te hubiera gustado el cabo Norte, y los fiordos al sol de medianoche… y navegar entre los arrecifes en Barbados donde el agua azul se torna verde...”. Según las creencias budistas hay una zona intermedia entre la vida y la muerte donde van a dar los seres que se niegan a reconocer su propia extinción. ¿Quién no ha tenido en un momento de su vida la sensación de percibir una misteriosa presencia a su lado? La presencia de seres queridos ya desaparecidos que ya no vemos pero que sentimos, que están presentes en nuestros pensamientos. Como una sombra que se aferra a nosotros y parece decirnos: sigo aquí, no me ido, por favor no te olvides de mí… “Lo que nos hemos perdido, Lucy. Lo que nos hemos perdido los dos. Adiós querida mía…”, es la amarga despedida del fantasma capitán Gregg (Rex Harrison) a una dormida y bellísima señora Muir (Gene Tierney). A partir de ese momento su relación será un sueño. El sueño de una vida maravillosa que hubieran podido conocer juntos. El sueño del amor más allá de la muerte (lo que Quevedo llamó "polvo enamorado"). ¿Es el capitán Gregg realmente un fantasma o tal vez sólo la proyección de los anhelos de la Sra. Muir? No lo sé. Pero el capitán Gregg se convertirá a partir de ese instante en la imagen soñada de una mujer que busca su independencia en una casa junto al mar; porque "Al menos el mar no engaña, obliga a mirar las cosas de frente". Viento, deseo, soledad, amor, mar (Muir significa mar en gaélico)… y el lamento por “todos esos momentos que se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia”, como decía el replicante Roy Batty poco antes de morir (¿se inspiró Ridley Scott en esta escena para el final de su Blade Runner?). Otra pregunta difícil de responder. Pero lo que sí es cierto, en esta fusión de lo fantasmal con lo real del día a día, es que en “El Fantasma y la Sra. Muir” de Joseph L. Mankiewicz, no hay roces, ni caricias… pero si mucho amor, mucha dulzura y sobre todo mucha belleza; y como dejó escrito JRJ: “Bello es lo que el tiempo no hace vulgar”.
Jorge Sánchez